La casa de cambio de criptoactivos y proveedora de infraestructura de custodia Blockchain.com ha avanzado en sus planes para cotizar en los mercados de valores de Estados Unidos mediante una oferta pública inicial (OPI) prevista para el presente ejercicio. Según fuentes del sector recogidas por Bloomberg, la compañía contempla captar aproximadamente 500 millones de dólares de capital nuevo, situando la valoración objetivo del negocio entre los 4.000 y 6.000 millones de dólares.
La meta de valoración refleja un ajuste moderado respecto a los 14.000 millones de dólares alcanzados por la plataforma durante el ciclo expansivo del sector en 2022. Fuentes cercanas a la operación señalan que la entidad mantiene flexibilidad en la estructuración de la transacción y estaría dispuesta a reducir el importe de la colocación si las condiciones de demanda así lo requiriesen para asegurar la ejecución de la cotización pública.
Registro regulatorio, contexto de mercado y precedentes del sector
El movimiento corporativo de la firma se enmarca en la paulatina apertura de las ventanas de emisión en Wall Street para entidades del ecosistema de activos digitales.
Con carácter previo a esta fase de comercialización con inversores institucionales, Blockchain.com presentó de forma confidencial su borrador de registro S-1 ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) el pasado mes de mayo. La reactivación del calendario de la OPI coincide con la recuperación sostenida de las valoraciones en los mercados de criptoactivos iniciada a mediados de agosto, periodo en el que bitcoin ha acumulado revalorizaciones superiores al 30% al calor de las recompras de deuda pública de largo plazo anunciadas por el Departamento del Tesoro estadounidense.
Pese al repunte del activo subyacente, la compañía afronta un entorno de colocación exigente en los mercados de capitales. Precedentes recientes de salidas a bolsa en el sector, como los casos de Gemini, BitGo o eToro, muestran cotizaciones secundarias que aún cotizan con descuentos de entre el 50% y el 80% respecto a sus máximos posteriores a la salida a bolsa, lo que lleva a las firmas colocadoras a extremar la prudencia en la fijación del rango de precios.