Corea del Sur ha anunciado un importante endurecimiento de las normas que regulan las transacciones con activos digitales y criptomonedas, justo cuando se prepara para permitir la entrada de inversores institucionales en su mercado de criptomonedas. La Comisión de Servicios Financieros (FSC) comunicó el 20 de mayo, tras la cuarta reunión del Comité de Activos Virtuales, que las nuevas directrices entrarán en vigor a partir de junio.
Las medidas afectan tanto a organizaciones sin ánimo de lucro como a plataformas de intercambio de activos virtuales. En el caso de las entidades benéficas, deberán contar con al menos cinco años de historial financiero auditado para poder recibir y liquidar donaciones en criptomonedas. Además, tendrán que establecer comités internos que evalúen cada donación y definan la estrategia de liquidación adecuada.
Con el objetivo de combatir el lavado de dinero, todas las operaciones deberán canalizarse a través de cuentas bancarias coreanas verificadas. La responsabilidad de esta verificación recaerá sobre bancos, exchanges y las propias organizaciones sin ánimo de lucro.
Solo se permitirá la aceptación de criptomonedas que coticen en al menos tres de los principales exchanges del país
Por otro lado, solo se permitirá la aceptación de criptomonedas que coticen en al menos tres de los principales exchanges del país. Las donaciones deberán liquidarse de forma inmediata una vez recibidas.
En cuanto a las plataformas de intercambio, las ventas de activos digitales se verán restringidas. Los exchanges podrán vender criptomonedas únicamente para cubrir sus costes operativos y con un límite diario, generalmente no superior al 10% del total estimado. Además, solo se podrán vender los 20 tokens principales por capitalización de mercado en los cinco exchanges coreanos más relevantes, y se prohibirá que las plataformas liquiden activos directamente en sus propios mercados para evitar conflictos de interés.
Estas medidas forman parte del proceso de institucionalización del mercado cripto surcoreano, que busca crear un entorno más transparente y seguro antes de permitir la participación activa de grandes inversores.