Criptan, plataforma española de compraventa y ahorro de criptoactivos autorizada por la CNMV bajo el marco MiCA, ha puesto en marcha una nueva ronda de financiación impulsada por el creciente interés de inversores institucionales y entidades financieras de primer nivel. La operación se apoya en tres palancas: las licencias regulatorias obtenidas por la compañía, su posicionamiento como una de las entidades más reputadas y seguras del sector, y un potencial de crecimiento que el mercado empieza a reconocer de forma clara.
El interés de la banca privada y tradicional
La ronda está captando la atención de un actor poco habitual en el sector: la banca privada y las entidades financieras tradicionales. Es el reflejo de un movimiento de fondo: el dinero que tradicionalmente ha gestionado la banca empieza a buscar plataformas reguladas que le permitan acceder a los activos digitales con las mismas garantías de seguridad, transparencia y supervisión a las que está acostumbrado.
El patrón es claro: el cliente patrimonial ya no espera a que los activos digitales lleguen a su banco; busca directamente a las entidades reguladas que ya los ofrecen. Y plazas de banca privada tan consolidadas como Andorra —donde Criptan está reforzando su presencia— son un termómetro natural de ese cambio.
Un accionariado de referencia que sigue creciendo
Con esta incorporación, el nuevo family office andorrano se suma a un accionariado que ya reúne a algunas de las figuras empresariales más relevantes de España: Juan Roig (a través de Angels), Ángel Corcóstegui, José María Castellano o Draper B1, entre otros, participan en el capital de Criptan desde rondas anteriores. La compañía consolida así un patrón que la distingue en el sector: cada ampliación de capital ha atraído a inversores con trayectorias construidas en la economía real y en la banca, no en la especulación.
España y Andorra, el eje del wealth de Criptan
Con esta operación, Criptan consolida una estrategia que sitúa a España y Andorra en el centro de su propuesta de gestión patrimonial. El Principado, por su tejido de banca privada y su perfil de cliente patrimonial, encaja de forma natural con el modelo de Criptan: proteger y hacer crecer el patrimonio de los clientes con productos regulados de ahorro e inversión en activos digitales.
En esa línea, la compañía está iniciando el proceso de solicitud de la licencia de activos digitales en Andorra, un paso que le permitirá operar en el Principado bajo su propio marco regulatorio y reforzar su presencia en uno de los mercados de gestión de patrimonio más relevantes del sur de Europa.
Crecimiento a contracorriente
El momento llega acompañado de cifras. Los activos bajo gestión de Criptan han crecido un 50 % en los últimos diez meses, y lo han hecho en dirección contraria a la del resto del mercado: en ese mismo periodo, los principales exchanges del mundo han perdido en torno al 15 % de sus reservas de bitcoin. Mientras de las grandes plataformas globales sale capital, en Criptan entra.
En palabras de Jorge Soriano, CEO de Criptan:
«Hemos detectado un gran interés por parte del sector más tradicional por diversificar parte de su patrimonio en bitcoin y ponerlo a trabajar. Este tipo de cliente no busca multiplicar por diez, sino proteger su capital en plataformas seguras, reguladas y con una oferta de servicios y productos muy curada.»
La explicación, según la compañía, está en la confianza: en un entorno de incertidumbre regulatoria, el cliente se desplaza hacia entidades que ofrecen garantías reales.
La criba MiCA del 30 de junio
Ese desplazamiento se está acelerando con la cuenta atrás regulatoria. El 30 de junio de 2026 marca el fin del régimen transitorio: a partir de esa fecha, cualquier plataforma que no disponga de la autorización MiCA estará obligada por ley a cesar su actividad en España. De las más de cien plataformas que operaban en el país, apenas un puñado ha logrado obtener la licencia.
El efecto ya es visible. Varias compañías sin licencia se han dirigido a Criptan en busca de soluciones para poder seguir dando servicio a sus clientes, y la plataforma ya está registrando entradas de fondos procedentes de usuarios de otras plataformas que, ante el cierre del sector, optan por operar con una entidad plenamente regulada y supervisada.
Una ronda con vocación estratégica
Como la mayor compañía de criptoactivos española por activos bajo gestión —y la segunda por volumen de actividad—, Criptan afronta esta ronda con la expectation de sumar socios estratégicos del sector institucional y de entidades financieras, para reforzar aún más el perímetro regulatorio de la compañía.
Jorge Soriano, CEO y fundador de Criptan, resume así el momento de la compañía:
«Durante años hemos construido Criptan poniendo la seguridad del cliente y la regulación por delante de todo, incluso cuando era el camino más difícil. Hoy ese trabajo se traduce en algo muy concreto: instituciones financieras y patrimonio procedente de la banca privada tradicional quieren entrar en nuestro proyecto. Esta ronda confirma que el capital serio busca plataformas reguladas, y que España y Andorra pueden ser el eje desde el que llevar esa propuesta a toda Europa.»