El Banco Central Europeo (BCE) quiere reducir la gran dependencia en Europa de proveedores de servicios de pago no europeos como Visa, Mastercard, PayPal, Apple Pay o Google Pay.
El BCE publicó este martes su nueva estrategia de pagos con la que también quiere mejorar las infraestructuras de pagos en la zona del euro debido a los rápidos cambios tecnológicos.
La entidad quiere asegurar que el dinero de la banca central se adapta a la era digital.
Dentro de la estrategia de pagos también están el euro digital, las iniciativas del BCE Appia y Pontes para proporcionar dinero de banco central mayorista tokenizado y la mejora de los pagos transfronterizos.
«Los pagos son fundamentales para la sociedad y cambian rápidamente», dijo el miembro del comité ejecutivo del BCE Piero Cipollone, responsable de pagos y del euro digital.
El BCE trabaja para que los pagos sean fiables, rápidos, competitivos y abiertos a la innovación, ya sean minorista, mayoristas, de empresa a empresa o transfronterizos, añadió Cipollone.
El BCE alerta también de que la excesiva dependencia de Europa de proveedores de pagos
Pero el BCE alerta también de que la excesiva dependencia de Europa de proveedores de pagos no europeos puede crear problemas en un momento de aumento de las tensiones geopolíticas si las tarjetas, billeteras digitales o sistemas de transferencia rápida se usan con fines políticos o económicos.
«La dependencia excesiva de la Unión Europea de un número pequeño de proveedores y soluciones de pagos no europeos ha expuesto vulnerabilidades que se podrían exacerbar por el aumento de las incertidumbres geopolíticas y el riesgo de que las soluciones de pago se usen para fines económicos o políticos», considera el BCE.
El BCE no da nombre concretos pero se refiere a Visa, Mastercard, PayPal, Apple Pay, Google Pay o Amazon Pay por ejemplo.
Los avances tecnológicos como la inteligencia artificial y la informática cuántica ponen en riesgo la capacidad de defenderse de un ataque cibernético y la seguridad de pagos.
Las recientes tensiones geopolíticas subrayan la urgencia de que la UE establezca un sistema de pagos más resistente e independiente capaz de resistir presiones externas.
El BCE quiere estudiar ampliar el horario de funcionamiento de sus servicios de liquidación de pagos en tiempo real TARGET.
Nuevas tecnologías
La nueva estrategia de pagos del BCE y de los bancos centrales nacionales tiene en consideración «la adopción gradual de nuevas tecnologías como la tokenización y la tecnología de registro distribuido», dijo la entidad.
La tokenización emite o representa un activo físico o financiero como un inmueble, arte o acciones en una ficha («token») digital dentro de bloques encadenados, que suelen registrarse en redes de tecnología de registros distribuidos.
Esta tecnología fracciona activos tradicionales, por lo que facilita la liquidez y permite a pequeños inversores acceder a mercados anteriormente inasequibles.
La tecnología de registro distribuido, que es la que usan las criptomonedas como el bitcoin, unifica registros financieros mediante un registro único compartido, por lo que reduce mucho los costes de compensación y liquidación.
En los mercados financieros mayoristas, la tokenización y la tecnología de registro distribuido pueden mejorar la eficiencia al permitir que la emisión, negociación, liquidación, custodia y administración de un activo se integren en una sola plataforma.
La tecnología de registro distribuido facilita operaciones seguras e inmediatas, lo que da lugar a liquidaciones en minutos u horas.
Iniciativas Appia y Pontes
La estrategia del BCE para proporcionar dinero de banco central mayorista tokenizado se basa en dos iniciativas complementarias: Appia y Pontes.
El BCE quiere preservar el papel del dinero de banco central como el ancla del sistema monetario por medio de Appia, una iniciativa para explorar cómo podría diseñarse un mercado financiero mayorista basado en la tokenización y en la tecnología de registro distribuido con el fin de lograr pagos en euros más integrados, competitivos e innovadores.
Pontes se pondrá en marcha en el tercer trimestre de 2026 para permitir la liquidación en dinero de banco central de operaciones basadas en la tecnología de registro distribuido.