El bitcoin concentra ya el 66% del dinero invertido en criptomonedas y, tras comenzar el año por debajo de los 94.000 dólares, ha subido un 16% hasta rozar los 108.000 dólares. Este avance ha elevado su capitalización hasta los 2,1 billones de dólares, lo que equivale a un tercio del valor de todo el oro en manos de inversores y bancos centrales.
Pese a los vaivenes, la criptomoneda reina ha logrado atraer el interés de los inversores. En 2023 y 2024 su precio se duplicó cada año, aunque en 2022 sufrió un desplome del 64%. Esta volatilidad sigue siendo una barrera para muchos, pero no impide que el bitcoin gane terreno como una alternativa al oro como reserva de valor.
El creciente atractivo del bitcoin también se refleja en los productos de inversión
Según el World Gold Council, los bancos centrales e inversores privados poseen oro físico valorado en 5,1 billones de dólares, cifra que se eleva a 6,1 billones si se incluyen derivados negociados en mercados regulados y OTC. En cambio, si se suma el oro contenido en joyas, el valor global del metal supera los 20 billones.
El creciente atractivo del bitcoin también se refleja en los productos de inversión. El ETF de BlackRock sobre bitcoin se ha convertido en uno de los más vendidos del año en EE.UU., y en España una encuesta de Fidelity revela que las criptomonedas ya compiten con el ladrillo como opción de inversión favorita.
La narrativa del bitcoin como refugio no es casual. En un año marcado por la volatilidad geopolítica y la incertidumbre arancelaria vinculada a las políticas de Donald Trump, el oro ha escalado hasta máximos históricos, con una subida del 27% en lo que va de 2025, cotizando en torno a los 3.346 dólares por onza. Al mismo tiempo, el bitcoin también ha ganado tracción por su supuesta descorrelación con los mercados tradicionales, alimentando el debate sobre si puede ser considerado un verdadero activo refugio.