El Reino Unido está a punto de dar un giro decisivo en su relación con los activos digitales. La Autoridad de Conducta Financiera (FCA, por sus siglas en inglés) levantará esta semana la prohibición que, desde hace cuatro años, impedía la comercialización de fondos cotizados (ETF) de Bitcoin. Con esta medida, los inversores minoristas podrán acceder al principal criptoactivo del mercado a través de vehículos regulados, marcando un antes y un después en la política financiera del país.
La FCA había vetado estos productos en enero de 2021, argumentando que la elevada volatilidad del mercado y el riesgo de fraude hacían inadecuada su exposición para los pequeños inversores. En aquel momento, la decisión se interpretó como una señal de prudencia ante un sector aún en fase temprana.
Sin embargo, el panorama ha cambiado. La aprobación de 11 ETF de Bitcoin al contado en Estados Unidos a comienzos de 2024, que movilizaron miles de millones de dólares en poco tiempo, junto con los avances regulatorios en mercados como Hong Kong y Australia, han llevado al Reino Unido a replantear su estrategia.
El marco legal establecido por la ley FSMA 2023 sentó las bases para una regulación más completa de los activos digitales, facilitando ahora que la FCA implemente un levantamiento del veto de forma controlada y segura.
Un nuevo acceso al Bitcoin
Con el levantamiento de la restricción, los inversores británicos podrán adquirir ETF de Bitcoin desde sus cuentas de corretaje tradicionales, sin necesidad de operar directamente en plataformas cripto ni encargarse de la custodia de los activos.
Los expertos prevén que esta apertura podría desencadenar un aumento de la demanda de Bitcoin, siguiendo la tendencia vista en Estados Unidos tras la aprobación de sus ETF. Además, se espera que fondos de pensiones, hedge funds y otras instituciones comiencen a entrar en el mercado, aportando liquidez y estabilidad.
Esta decisión también fortalece la posición de Londres como uno de los centros financieros más innovadores del mundo, consolidando su papel como hub clave en la nueva economía digital y en la integración de las criptomonedas dentro del sistema financiero global.