La segunda mayor criptomoneda por capitalización vuelve a ceder terreno y se sitúa de nuevo por debajo de un nivel psicológico relevante. Tras no lograr romper su dinámica bajista, ethereum (ETH) se mueve en torno a los 2.929 dólares, reflejando una clara falta de convicción tanto entre los inversores a corto plazo como entre los de horizonte más largo.
Los datos on-chain apuntan a un deterioro del ánimo del mercado. En concreto, el indicador MVRV Long/Short Difference ha pasado a terreno negativo, lo que indica que ni los tenedores de largo recorrido ni los más recientes están registrando beneficios significativos.
Esta situación erosiona la confianza general, reduce los incentivos para mantener posiciones en ETH y eleva la probabilidad de ventas forzadas si el precio prolonga su trayectoria descendente.
A nivel operativo, la red de ethereum también muestra síntomas de enfriamiento. El número de direcciones activas ha descendido hasta mínimos no observados en los últimos siete meses, lo que evidencia una menor participación de los usuarios.
Este retroceso sugiere una combinación de baja demanda, con menos interacciones en contratos inteligentes y transferencias, y apatía por parte del mercado, que no encuentra catalizadores claros para reactivar el uso de la red mientras el precio permanezca sin una tendencia definida.