La Casa Blanca está evaluando la propuesta del Servicio de Impuestos Internos (IRS) para que Estados Unidos se incorpore al Crypto-Asset Reporting Framework (CARF), el estándar internacional que permitiría al organismo fiscal acceder a información sobre cuentas de criptomonedas de ciudadanos estadounidenses en el extranjero.
La regla propuesta, denominada “Broker Digital Transaction Reporting” y enviada a la Casa Blanca el pasado viernes, alinearía la normativa fiscal estadounidense con la de otros 72 países que ya se han comprometido a aplicar CARF para 2028.
Aunque el IRS no clasificó la medida como “económicamente significativa”, su adopción exigiría a los contribuyentes un nivel de cumplimiento mucho más estricto a la hora de declarar ganancias de capital generadas en plataformas cripto ubicadas fuera del país.
En un informe publicado a finales de julio, la Casa Blanca señaló que la implementación de CARF ayudaría a evitar que los contribuyentes trasladaran sus activos digitales a exchanges extranjeros, lo que además eliminaría desventajas competitivas para las plataformas estadounidenses.
Un estándar global en expansión
El marco CARF comenzará a aplicarse en 2027 con la participación inicial de 50 países, entre ellos España, México, Brasil, Italia, Indonesia y el Reino Unido. Otros 23, incluido EE. UU., se han comprometido a adoptarlo un año más tarde.
El estándar fue desarrollado por la OCDE a finales de 2022 con el fin de facilitar el intercambio internacional de datos sobre criptomonedas y combatir la evasión fiscal transfronteriza.
La naturaleza de los criptoactivos ha complicado la labor de las autoridades tributarias: los usuarios pueden mover fondos al instante entre jurisdicciones, operar desde monederos de autocustodia fuera del sistema financiero tradicional y realizar transacciones de manera seudónima.