La dificultad de minado de la red de Bitcoin, el indicador que mide la complejidad computacional necesaria para añadir un nuevo bloque a la cadena, registró un ligero aumento en el último ajuste de 2025, hasta situarse en los 148,2 billones. Las previsiones apuntan a que este parámetro volverá a incrementarse a comienzos de 2026.
Según las estimaciones de CoinWarz, el próximo ajuste de dificultad tendrá lugar el 8 de enero de 2026, en el bloque 931.392, y podría elevar el nivel de dificultad hasta los 149 billones.
En estos momentos, el tiempo medio de creación de bloque ronda los 9,95 minutos, ligeramente por debajo del objetivo teórico de 10 minutos establecido por el protocolo. Esta desviación sugiere que el sistema ajustará al alza la dificultad para devolver el ritmo de generación de bloques a su referencia habitual.
Durante 2025, la dificultad de minado alcanzó varios máximos históricos, con dos incrementos especialmente pronunciados en septiembre, coincidiendo con la fase alcista del precio de Bitcoin. Posteriormente, estos avances se produjeron antes del fuerte retroceso del mercado registrado en octubre.
Un aumento de la dificultad implica que los mineros deben invertir más potencia de cálculo y mayores recursos energéticos para mantenerse competitivos. Esta presión adicional se suma a los retos estructurales de un sector caracterizado por su elevada intensidad de capital y unos márgenes cada vez más ajustados.