La propuesta de implantar un impuesto del 5% sobre la riqueza de los multimillonarios en California ha desatado una dura reacción entre altos ejecutivos del sector de las cripto, que advierten de un posible éxodo de emprendedores, salida de capitales y un uso ineficiente de los recursos recaudados.
La iniciativa, denominada Ley de Impuestos a los Multimillonarios de 2026, plantea gravar con un 5% el patrimonio neto que supere los 1.000 millones de dólares. El objetivo sería reforzar la financiación del sistema sanitario y distintos programas de asistencia pública del estado, según el sindicato SEIU United Healthcare Workers West.
Uno de los puntos más controvertidos es que el tributo se calcularía, en parte, sobre plusvalías no realizadas. Esto implicaría que algunos contribuyentes tendrían que vender acciones o participaciones empresariales para hacer frente al pago, que podría abonarse de una sola vez o de forma aplazada durante cinco años, con intereses.
El sector cripto afirma que los grandes patrimonios se irán del estado
Por otro lado, desde el ecosistema de las criptomonedas, varias voces relevantes han criticado duramente la medida y, entre ellas, Hunter Horsley, consejero delegado de Bitwise, y Jesse Powell, cofundador de Kraken, coinciden en que la consecuencia más probable sería la marcha de los grandes patrimonios fuera del estado, con un impacto negativo sobre la economía local.
Powell llegó a calificar la propuesta como el detonante definitivo para esa salida de riqueza. En un mensaje publicado el domingo en X, aseguró que los multimillonarios trasladarían con ellos su gasto, sus inversiones, su filantropía y los empleos que generan, reclamando en su lugar una mayor eficiencia en el uso de los recursos públicos.
Entre los principales defensores del impuesto figura el congresista estadounidense Ro Khanna, demócrata del 17º Distrito de California y conocido por su postura favorable a la industria cripto. Por último, Khanna ha defendido públicamente la iniciativa en varias publicaciones, argumentando que los ingresos permitirían mejorar la atención infantil, la vivienda y la educación, factores que, según sostiene, acabarían reforzando la innovación y la competitividad de Estados Unidos.