La Unión Europea se acerca a una decisión clave sobre la controvertida ley de “Control de Chat”, una propuesta regulatoria para prevenir y combatir el abuso sexual infantil que obligaría a las plataformas digitales a escanear los mensajes privados de los usuarios antes de que se cifren, impulsando a los usuarios hacia alternativas Web3.
Aunque el objetivo de la normativa es reforzar la protección de menores, expertos en privacidad advierten que la medida podría suponer un grave retroceso en materia de derechos digitales y erosionar la confianza del público en la comunicación en línea.
El cofundador y CEO de Diode, Hans Rempel, calificó la propuesta como “una extralimitación peligrosa”, señalando que otorgar a cualquier entidad la capacidad de acceder al contenido privado de los ciudadanos es incompatible con los principios básicos de privacidad digital.
Por su parte, Elisenda Fabrega, consejera general en Brickken, cuestionó la legalidad de la iniciativa bajo la actual jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Recordó que los Artículos 7 y 8 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE garantizan la confidencialidad de las comunicaciones y la protección de datos personales.
“El escaneo del lado del cliente permitiría monitorizar el contenido en los dispositivos de los usuarios incluso en casos sin indicios de actividad ilícita”, explicó.
Los críticos temen que, de aprobarse, la ley abra una puerta trasera (backdoor) en los sistemas de cifrado, debilitando la seguridad digital y empujando a muchos usuarios hacia alternativas descentralizadas en la Web3, donde la privacidad y la resistencia a la censura son prioridades fundamentales.