Si al escuchar términos como blockchain o token todavía le suenan ajenos, es momento de familiarizarse con ellos: el sector de los fondos de inversión está entrando en una nueva era tecnológica. Gestoras internacionales como BlackRock o Franklin Templeton ya operan con fondos tokenizados, y entidades españolas como BBVA o Azvalor también experimentan con esta tecnología dentro del banco de pruebas regulado por la CNMV.
El interés es evidente: la tokenización promete transformar por completo la distribución de fondos. Actualmente, los traspasos entre fondos pueden tardar hasta diez días si intervienen diferentes gestoras, debido a los procesos tradicionales de compraventa de participaciones. Con la tokenización, este plazo podría reducirse a segundos, sin necesidad de intermediarios, y con la posibilidad de operar 24 horas al día, los siete días de la semana, como si se tratara de una tienda abierta permanentemente.
En esencia, un token es la representación digital de un activo financiero en una cadena de bloques (blockchain). Esta tecnología permite realizar transacciones seguras, trazables y más ágiles, del mismo modo que ocurre con los criptoactivos, pero bajo el respaldo legal y regulatorio de cada jurisdicción.
Se ha impulsado el nacimiento de los primeros fondos monetarios tokenizados en Estados Unidos
El auge de los criptoactivos y los intentos de algunos países por utilizarlos como divisas de reserva han impulsado el nacimiento de los primeros fondos monetarios tokenizados en Estados Unidos. Según un análisis de Álvaro Casado e Iván Manso, del departamento de Virtual Assets y Blockchain de KPMG, este nicho pasó de mover 100 millones de dólares en 2022 a más de 7.000 millones en junio de 2025.
Aunque esta cifra apenas representa el 0,1% del mercado global de fondos monetarios (valorado en más de siete billones de dólares), las proyecciones apuntan a un crecimiento exponencial. Los expertos estiman que estos fondos podrían alcanzar entre 300.000 y 400.000 millones de dólares en activos globales para 2030, convirtiéndose en uno de los segmentos digitales más dinámicos del sector financiero.
Entre los pioneros, BlackRock lanzó el USD Institutional Digital Liquidity Fund, diseñado para inversores institucionales con un capital mínimo de 25 millones de dólares y una inversión mínima de cinco millones. Para participar, los inversores deben disponer de un monedero digital en plataformas como Anchorage Digital Bank, BitGo, Coinbase o Fireblocks, en coordinación con Securitize, la firma que gestiona la tokenización del fondo.
Por su parte, Franklin Templeton introdujo este año en Europa el Franklin OnChain U.S. Government Money Fund, versión UCITS de su exitoso fondo estadounidense lanzado en 2021, basado en la blockchain pública Stellar.
Otras gestoras, como WisdomTree o VanEck, también han iniciado su incursión en los fondos tokenizados. La tendencia es clara: el futuro de la inversión apunta hacia un modelo más ágil, transparente y digital, impulsado por la tecnología blockchain.