La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, instó a los ministros de Economía y Finanzas de la UE a dejar en manos del supervisor europeo de los mercados la vigilancia de todos los proveedores de criptoactivos del bloque, independientemente de su tamaño, una opción que no convence a todos los socios.
Los Estados miembros están negociando la medida dentro del Paquete de Integración y Supervisión de los Mercados presentado por la Comisión Europea en diciembre, cuya propuesta clave se centra en centralizar en la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) la supervisión de ciertas plataformas de negociación y otras entidades significativas, así como de todos los proveedores de criptoactivos.
«Si por un lado decimos que queremos supervisión amplia, unificada, que queremos un mercado único y acoger a Mistral y otras (empresas) similares, pero al mismo tiempo decimos que nos gustaría ver excepciones porque hay cuestiones nacionales de las que tenemos que ocuparnos, nos estamos pegando un tiro en el pie», dijo Lagarde durante el debate en el consejo de titulares económicos de la UE en Bruselas.
Las capitales han ido acercando posturas en los últimos meses y la gran mayoría de ellos están de acuerdo en atribuir a la ESMA, con sede en París, la supervisión de centrales de contrapartida, depositarios centrales de valores y plataformas de negociación bursátil de mayor importancia, aunque siguen precisando los criterios que se utilizarán para determinar cuales son significativas.
Lagarde cuenta con el apoyo de las seis grandes economías la UE
Sin embargo, la mayor parte de los socios apuestan por que también en el caso de los servicios de ‘cripto’ la supervisión europea se circunscriba a las firmas más relevantes y las de menor calado queden bajo la competencia de los supervisores nacionales, algo que la Comisión Europea y el BCE consideran contraproducente.
«No olvidemos que unos mercados de capitales fragmentados y una supervisión fragmentada son un impuesto a la competitividad que nos ponemos nosotros mismos. Otros nos comerán la tostada», dijo Lagarde.
La idea, sin embargo, cuenta con el apoyo de las seis grandes economías la UE (España, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos y Polonia), un grupo bautizado como E6 que en junio presentó un documento conjunto en el que daban su apoyo a la supervisión centralizada, pero limitada a las firmas más importantes en el caso de los criptoactivos.
Esta iniciativa, en todo caso, ha dado ímpetu a una negociación en la que sigue habiendo divergencias y aspectos técnicos por consensuar, entre ellos la distribución de competencias entre la ESMA y los supervisores nacionales, para los que algunos países, en particular los pequeños, reclaman preservar un papel relevante.
Las medidas buscan reducir las barreras entre los mercados de capitales nacionales de la UE
Irlanda, que hasta el momento había sido, junto con Luxemburgo, el país más reacio a la medida, asumió el 1 de julio la presidencia del Consejo de la UE, por lo que ahora dirigirá las negociaciones entre Estados y se ha propuesto lograr un acuerdo a más tardar en octubre.
«Nos acercamos ahora a un momento decisivo y tenemos que acelerar el ritmo un par de marchas. Tenemos que ir más allá de nuestras posiciones actuales y centrarnos en un área de convergencia que nos permita llevar esto a buen puerto. Si no es ahora, ¿cuándo?», dijo el ministro de Finanzas irlandés, Simon Harris.
Las medidas buscan reducir las barreras entre los mercados de capitales nacionales de la UE para facilitar que el ahorro se traslade hacia inversiones productivas y diversificar las oportunidades de financiación para las empresas, ayudando así a movilizar los 800.000 millones en inversiones adicionales que necesitaría el bloque cada año para competir con Estados Unidos y China, según el informe Draghi.