Los activos de moda, las criptomonedas, inundan juzgados y audiencias, una cascada de presuntas estafas piramidales todas con el mismo patrón mediante las cuales se han estafado cientos de millones de euros.
Aunque algunos atribuyen la invención de la estafa piramidal al italiano Carlo Ponzi, en los años 20 del siglo pasado, en realidad fue una española, Baldomera Larra, hija del escritor, la que 50 años antes puede presumir de haber llevado a cabo la primera de la historia.
Se trata de fingir una inversión rentable que lo que hace es pagar los intereses de los inversores con el capital que no se invierte o con el de los nuevos socios; mientras se obtienen nuevos clientes la pirámide crece, pero cuando dejan de existir el montaje se cae.
Una vez visto para sentencia el juicio por la presunta estafa con criptomonedas de Arbistar, que según la Fiscalía ha defraudado cerca de 1.900 millones de euros, Nimbus, Madeira Invest, FX Winning, Biosca o IM Master Academy son sólo algunas de las sociedades que, con un líder carismático al frente, habrían estafado a miles de inversores con la promesa de rentabilidades estratosféricas, de hasta el 50 % a la semana.