El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama ha procesado a diez personas, entre ellos el fundador de la plataforma de criptomonedas Arbistar, Santiago Fuentes Jover, que ya fue condenado por estafa, por un delito de blanqueo de capitales, según un auto conocido este jueves al que ha tenido acceso EFE.
Se trata de una pieza separada iniciada en 2021 e independiente de la causa por estafa y falsedad documental por la que Fuentes Jover recibió la condena a 8 años de cárcel el pasado mes de septiembre, al considerar la Audiencia Nacional probado que estafó 200 millones de euros a alrededor de 32.000 inversores.
Junto a él recibió una condena su socio, Diego Felipe Fernández Nojarova, al que se le impuso una pena de seis años de cárcel.
En su auto, Calama destaca que Fuentes Jover organizó y dirigió el circuito financiero por el que fluyó el dinero de la plataforma en perjuicio de sus inversores, ya que este «sabía que los inversores de Arbistar aportaban su dinero, víctimas de un engaño perpetrado por él y sus colaboradores».
«Ni existía el algoritmo que vendían como panacea, ni las cantidades recibidas eran objeto de inversión alguna», añade el magustrado, que concluye «racionalmente» que el dinero de Arbistar que Fuentes Jover manejaba con la finalidad de ocultar su origen y titularidad, procedía del engaño efectuado a los inversores.
Las sociedades creadas bajo la órbita de Arbistar se habían constituido por terceras sociedades
Para ello se crearon una serie de sociedades con escaso capital, sin apenas personal, sin contabilidad ni archivo, entre ellas Venus Capital, epicentro del entramado, a través de las cuales se canalizaron los fondos que procedían de las aportaciones de los inversores engañados.
«Fuentes Jover dispuso de la mayor parte de esos fondos mediante transferencias a las sociedades de su propiedad y colaboradores, además de adquirir, con otra parte de estos fondos, coches de lujo, una embarcación, y pagar bienes y servicios totalmente ajenos a la mercantil a la que los inversores confiaban su capital», añade el auto.
De este modo, los encausados acometieron el proceso de blanqueo mediante una secuencia de actos programados que respondían a un esquema común.
Fuentes Jover y sus colaboradores crearon una estructura empresarial meramente formal, «cáscaras vacías que se superponían», ya que las sociedades creadas bajo la órbita de Arbistar se habían constituido por terceras sociedades, a su vez participadas o administrada por otras.
Hay por lo tanto indicios de sobra para considerar que los acusados «eran conscientes del origen del dinero, de su procedencia de una trama defraudadora a gran escala, y acometieron actos dirigidos exclusivamente a ocultar este origen».