El giro de Bitmine hacia el staking de Ethereum dispara sus ingresos hasta los 45,7 millones

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Bitmine Immersion Technologies ha presentado un espectacular salto en su volumen de negocio gracias a la rápida adopción de su nueva línea de servicios Web3. La compañía tecnológica ha registrado 45,7 millones de dólares en ingresos derivados del staking y la validación de transacciones de Ether (ETH) durante su último trimestre fiscal, cerrado el pasado 31 de mayo de 2026. Este hito operativo se consolida apenas tres meses después de que la firma lanzara oficialmente su plataforma de staking institucional de Ethereum en marzo de este mismo año.

La reconfiguración de la estructura de negocio de Bitmine es prácticamente total. De acuerdo con la última presentación del formulario 10-Q remitido por la compañía ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC), los ingresos por staking de Ethereum representaron el 98% de la facturación agregada de la empresa en el trimestre. Estas métricas eclipsan por completo a las actividades tradicionales de la firma, que en el mismo periodo reportaron únicamente 624.000 dólares mediante la extracción propia de Bitcoin (BTC) y 168.000 dólares a través de sus servicios de consultoría tecnológica.

La mayor entidad de validación de Ethereum a nivel global

La agresiva estrategia de acumulación de Bitmine se ha visto respaldada por la movilización de su balance corporativo. La dirección de la empresa ha confirmado que ha depositado en participación el 85% de todas sus tenencias de Ether, volumen que equivale a aproximadamente 4,9 millones de ETH. Esta masiva asignación de activos de red sitúa a la firma a la vanguardia de la validación institucional.

«Bitmine ha apostado más ETH que cualquier otra entidad en el mundo. A escala, una vez que todo el Ether de Bitmine esté plenamente depositado a través de MAVAN y nuestros socios de validación, la recompensa proyectada por staking de ETH alcanzará los 284 millones de dólares anualizados», ha señalado Tom Lee, presidente de Bitmine, al evaluar la rentabilidad futura del protocolo.

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