Un informe reciente del Coinbase Institute plantea que la principal fractura en el sistema financiero global ya no se sitúa entre personas con mayores o menores ingresos, sino entre quienes pueden acceder directamente a los mercados de capitales y quienes dependen de intermediarios. El documento define esta diferencia como el contraste entre un sistema “con intermediarios” y otro “sin intermediarios”.
Según el análisis, los modelos tradicionales de intermediación dejan fuera a cerca de 4.000 millones de personas, que no tienen acceso directo a activos productivos ni a vías eficientes para captar capital a gran escala. Para reducir esta desigualdad, el informe defiende la necesidad de rediseñar la infraestructura básica de los mercados financieros, permitiendo que pequeños inversores y emisores participen de forma directa, sin depender de múltiples capas intermedias.
El estudio también subraya la creciente brecha entre capital y trabajo. En las últimas cuatro décadas, los ingresos procedentes del capital en Estados Unidos aumentaron un 136%, mientras que los ingresos del trabajo registraron un crecimiento mucho más moderado, del 57%.
En este contexto, el Coinbase Institute concluye que el verdadero factor determinante para la generación de riqueza ya no es únicamente el acceso a servicios bancarios básicos, sino la posibilidad de participar de manera efectiva en los mercados de capitales.